El dolor de cuello, llamado comúnmente tortícolis, es una dolencia que puede afectar a todos, en algún momento de su vida.

¿Qué hacer y cómo ejercitar ante uno de estos casos?

La tortícolis es una afección, aguda o crónica, caracterizada por una inclinación de la cabeza sobre el cuello, que ocasiona una postura defectuosa, involuntaria, permanente o intermitente. En general, es dolorosa. Se la define como una contracción prolongada de los músculos cervicales, en especial del esternocleidomastoideo.

Esta dolencia tiene diferentes orígenes. Algunas de las causas pueden ser un movimiento brusco del cuello, una lesión traumática, dormir en una posición incómoda, lesiones musculares o una hernia de disco a nivel cervical.

Pero también existe la tortícolis emocional. El cuello es el nexo ente el cuerpo y la mente y es en esa zona donde se manifiestan las emociones a través del dolor. Marcelo Barroso Griffiths, quiropráctico y miembro de la Asociación Quiropráctica Argentina (AQA), explica que esa unión también es el puente que permite a la vida manifestarse.

“Si tengo dificultad en tragar mis emociones, si las reprimo, el cuello se tensiona. Esto denota inflexibilidad. Pero cuando alguien se halla ansioso, o reprime emociones negativas, también contractura los músculos que unen la cabeza con los hombros”, detalla el director de Vertebralle.

En su mayoría, los pacientes con tortícolis presentan una o más subluxaciones en la columna cervical, que no son más que desalineamientos de las vértebras. Por eso resulta indispensable la detección, análisis y corrección de dichas subluxaciones vertebrales.

“De esa manera se logra alinear toda la columna y beneficiar al paciente, aliviando los dolores musculares pero a la vez permitiendo liberar la presión sobre la zona de la contracción o espasmo de los músculos del cuello”, agrega Barroso Griffiths.

Qué hacer
» Si tenés el cuello inflamado, colocá hielo en una toalla y apoyá sobre el cuello, exclusivamente sobre las vértebras.

» Si la tortícolis es por un golpe de frío, colocá paños calientes sobre la zona.

» Intentá mover el cuello lo menos posible. No hagas movimientos bruscos.

» Si tenés que pasar gran parte del día sentado frente a la computadora, mantené la espalda recta y sitúa el monitor a la altura de la vista.

» Protegé el cuello con una bufanda o un pulóver de cuello alto.

» Dormí con una almohada cervical para evitar que los dolores aumenten. Debe tener una altura tal que siga la línea de columna.

» Para levantar objetos, doblá las rodillas y mantené la espalda recta con las piernas abiertas, en lo posible, encima del objeto. Al subirlo, mantenelo lo más cerca posible del cuerpo.

» Sentate en una silla firme y en una posición correcta. La espina dorsal también incluye los huesos que están en la base del cráneo, y si no tiene el soporte adecuado, hay más posibilidades de padecer dolores en la zona del cuello y hombros.
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